Trabajo con personas a las que ayudo a mejorar el posicionamiento de su marca personal en Internet para cambiar de puesto y muy a menudo me encuentro con este arranque para su extracto de LinkedIn: “Más de 20 años de experiencia en el sector…”

Entiendo perfectamente el razonamiento que hacen para llegar a la conclusión de que es un buen comienzo: mi posible empleador valorará mi sólida experiencia.

Generalmente se trata de personas de 45-55 años, para tener 20 años de experiencia, si no, no saldrían las cuentas. Una generación a la que nos educaron para tener un trabajo fijo y estable, en la que lo más era ser funcionario. Es normal que pensemos así.

Vivimos en la era de los millennials, de la multitarea, de los perfiles multidisciplinares, de la diversidad. Un contexto en el que las compañías valoran mucho más de lo que pensamos la capacidad de adaptación de las personas por encima de todo: flexibilidad, ganas de aprender (da igual la edad que tengas) empatía con lo diferente y humildad entre otras habilidades. Con tu edad probablemente tengas un jefe más joven que tu, que ha vivido en seis países, que ha trabajado en tres sectores distintos, además de haber emprendido sin éxito dos empresas…

¿Cómo encaja todo esto con un “mazacote” de 20 años haciendo lo mismo?… Francamente, no ayuda.

Adicionalmente, cuando empiezo a trabajar con estas personas me dicen que están quemados de trabajar en lo que llevan 20 años haciendo, que su sueño sería cambiar, hacer otras cosas: sólo se vive una vez señores.

Cuando no es así, tampoco recomiendo la frase, siempre aportará mucho más destacar lo que te ha hecho brillar durante estos años, lo que ha hecho que cada uno de los proyectos de los que estás orgulloso y recuerdas a lo largo de tu carrera tuviera un resultado de éxito, por tu extraordinario modo de hacer las cosas.

La realidad es la percepción y en el contexto digital, tu perfil de LinkedIn te da la oportunidad de proyectar una realidad que no refleje lo que ya no quieres, si no, tu mirada hacia delante, hacia tus sueños y, de esto estoy convencida, hacia aquello que vas a hacer extraordinariamente bien, porque te apasionará y te ilusionará.

El extracto, específicamente las tres primeras frases, tienen que ayudarte a enganchar a la persona que está leyendo, debes trabajarlo con mucho cariño para contar una historia, para trasladar por qué tu vas a ayudarle, por qué eres único y debe elegirte a ti entre todas las personas que está analizando.

Brilla y proyecta esa estrella en la que te quieres convertir.

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